pagina principal

Destino roto

El tigre

 

 

TODO COMENZÓ EN EL LUGAR DE JUANCHO

 

         -Pus vera uste, todo comenzó una noche en el lugar de Juancho, si ahí después de la milpa, serian así como las 2 o 3 de la madrugada y pus como uste comprenderá todos estábamos bien dormidos, cuando un ruido bien juerte que nos despierta y que  todos salimos pa' ver que era eso y vera uste que ahí ya no estaba el jacal de Juancho, en su lugar pus había una rocota;

 

como pudimos nos acercamos, pus uste entenderá que estábamos re achicopalados, y atrás de la rocota el Juancho que se encontraba en la letrina cuando todo ocurrió, uste vera que eso es tener suerte; el Juancho siempre tuvo un rete chorro de suerte, un día se encontró una gallina bien hermosa y gorda, lastima que la gallina no tuvo la misma suerte, bueno ¿donde íbamos?, a si si, pues después de un rato de parlamentar decidimos que no íbamos ha hacer nada..

 

El Juancho se fue a vivir con su compadre Rupercio, y  como dice el refrán donde come uno comen dos, entonces donde comían quince, también comen dieciséis, y a la rocota pues la dejamos donde cayo, por algo Diosito la puso ahí;

 

pero un buen día llegaron esos hombres de blanco quesque científicos de un instituto y que acordonan, si como lo escuchó, que acordonan el área y un poco mas y que dicen que todo lo que estaba acordonado era suyo y pus todos nos quedamos nomás así como el chinito nomás milando, el pobre del Juancho estaba re mal como si no fuera suficiente lo de su gallina, ahora le quitaban lo que le quedaba de milpa, se las veía rete mal;

 

después llegaron mas gente que se veían re raros, como esos astronautas de la tele así con sus trajes blancos hasta nos sentimos re importantes cuando el Juancho salió en la tele, pero todo fue una argucia uste entiende no, nos dijeron que todo iba a mejorar que nos iban a dar un tractor y toda la cosa y que a Juancho le iban a dar una nueva parcela y hasta le prometieron una gallina como la que se había muerto, pero ya ve uste como es la gente y después de un mes ni tractor ni gallina se veía por los lares y como si eso fuera poco las cosechas se estaban secando,

 

Dijeron que era la radiación y que tenían que llevarse unas muestras pa' analizarlas en el laboratorio, quesque después el gobierno nos indemnizaría y pus se llevaron a mi Clara, ¡hay como yo quería a esa vaca! y así siguió la cosa;

 

Hasta hicimos una peregrinación aquí a San Urbano, pus pa' pedirle que nos diera una mano y que cree, que un día o mas bien esa misma noche me llego una iluminación así como un milagro, del susto hasta casi me caigo de la hamaca y pus que me paro y que me voy corriendo pa' avisarle a todo el mundo y en especial al Juancho que todavía no salía de su achicopalamiento y todos estuvieron de acuerdo de que era una gran ideota y hasta me dijeron que era un genio, pero pus yo que?, todo se lo debemos a Diosito que siempre atiende los ruegos de la gente buena, y pus así se los dije y todos estuvieron de acuerdo y rezamos una plegaria pa' dar gracias, el único que no estaba muy de acuerdo era el Juancho,

 

Pero pus en fin que nos ponemos a trabajar; conseguimos unas botellitas que tenia Doña Lupe y así empacamos las primeras roquitas, si viera lo bonitas que se veían ahí en su botellita, del orgullo hasta nos olvidamos del Juancho que nos miraba receloso en una esquina y pus al principio no sabíamos como vender las  botellitas y las botamos en un rincón de la tienda de Doña Lupe mientras decidíamos que hacer con ellas;

 

Pero un día uno de los niños tomo una de las botellitas y ahí estaba jugando con la botellita en la plaza cuando uno de esos turistas que hablan re chistoso se le acerco y pus que el niño le dice lo de Doña Lupe y pa'lla se fue el turista y  Doña Lupe que no sabia que hacer que le vende unas de las botellitas y que le cuento, que al rato que se corre la voz y la tienda de Doña Lupe se lleno de turistas que querían un subvenir de las botellitas, así que de esa manera resolvimos el problema, poniendo un letrero en la puerta de Doña Lupe, ese mismo día tuvimos que mandar alguien a San Isidro a comprar mas botellitas

 

Aunque uste no lo crea apenas terminábamos de empacar las botellitas cuando ya se habían acabado; pero pronto las piedritas que estaban sueltas alrededor de la roca se acabaron, así que tuvimos que empezar a rascar la roca y como pus no queríamos interrumpir el importante trabajo de los científicos lo hacíamos en la noche y así lo hicimos y pus todos éramos felices, los cientificos quesque trabajando con la rocota y nosotros vendiendo botellitas;

 

Con el primer dinero que conseguimos le regalamos una gallina bien bonita al Juancho, todo iba muy bien, las botellitas se vendían cual pan caliente yo me consegui una nueva vaca, pero pus no era como mi Clara, en fin luego estábamos re ocupados ya ni teníamos tiempo para ver la tele;

 

Un día llego un tipo de la capital y que nos dice que el sabia como mejorar la producción de las botellitas, si que nos dice que la estábamos regando y que nos pone a mover todo en la casa de Doña Lupe y puso en las paredes unos papelotes con flechas pa todos lados y una cosa en forma de pirámide con unos cuadritos de colores bien bonitos, que disque era un organigrama y en cada uno de los cuadritos el nombre de cada uno de nosotros y abajo nuestra función, ya se imaginara lo bien que me sentí cuando vi mi nombre en letras doradas y abajo el titulo de subgerente general de producción, nombre me invadió un orgullo que no me  cabia en el pecho y pensar que yo ni siquiera había pasado de tercero de primaria, pero pus ya no se puede confiar en nadie y cuando ya todos nos habíamos acostumbrado ha hablarle a aquel que estaba arriba de nosotros en el organigrama y las cosas funcionaban con todo y reportes de producción, este señor se fue con todo el dinero y pus no le guardamos rencor, pero lo que si nos dolió muncho fue no tener mas el organigrama que se veía re bonito, pero ni modo;

 

Un día empezamos a saber que en todo el mundo estaba habiendo un relajo, pero pus a nosotros no nos importo y seguimos produciendo las botellitas, de todas partes llegaban reportes de que la gente veía fantasmas y que las cosas se movían sin razón, pero pus como aquí en los pueblos nunca sucede nada todo siguió normal; poco a poco los científicos que habían llegado se fueron yendo con sus familias y fueron llegando otros, un día uno de ellos se me acerco mientras yo desyerbaba mi milpa y me pregunto que donde había una tienda, pus yo lo lleve a la de Doña Lupe, ahí el vio las botellitas que estaban en un lugar de los estantes, nos pregunto que que eran y le dijimos que unas roquitas de subvenir, se les quedo mirando y compro algunas, después cuando yo otra vez estaba desyerbando apareció el mismo joven, venia con la botellita y apenas yo lo reconocí porque todos esos científicos son re parecidos, parlamos un rato y al final quedamos que si dejábamos de hacer las botellitas ellos nos regresarían a nuestros animales incluyendo a mi Clara, me explico una bola de cosas, que disque las roquitas habían ocasionado un traslapamiento energético y no seque tantas cosas mas, pero yo creo que me estaba cotorreando, yo la verdad vera uste no se como unas simples roquitas puedan ocasionar tanto relajo,

 

En fin dejamos de producir las botellitas, me regresaron a mi Clara, pero mejor se la regale a uno de los cientificos, que todavia siguen viviendo ahi, uste vera, ya no era la misma, la vida en la capital la habia cambiado,  y pus como le dije todo comenzó en el lugar de Juancho.

 

Ciudad de México

Gamma Zaratustra Galindo Pérez

 

pagina principal

arriba

Destino roto

El tigre

 

xanu_z0@yahoo.com